miércoles, 16 de junio de 2010

Contaminación acústica de los mares y océanos.

Según Naciones Unidas (ONU), el aumento de la contaminación acústica en el mar pone en peligro la supervivencia de las especies submarinas, sobre todo, para los mamíferos, que usan el sonido para comunicarse. “El ruido submarino hecho por el hombre ya ha provocado una especie de niebla acústica y una cacofonía de sonido en muchas partes de los mares y océanos del mundo”. Ya habíamos hablado “aquí” de los raros suicidios de cetáceos.

La ONU, a través de su Programa para el Medioambiente (UNEP), urge a los gobiernos y a las industrias a que adopten motores más silenciosos y sonares menos dañinos en los barcos y medidas más restrictivas sobre el uso de pruebas sísmicas para la exploración del petróleo y el gas.
La ONU denuncia además que los cambios en la composición química marina contribuyen al aumento de la contaminación acústica del océano, ya que el incremento de los niveles de acidez del agua del mar hacen que ésta absorba un diez por ciento menos sonidos de baja frecuencia.
A menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan, los niveles de acidez marina podrían llegar a un punto en 2050 en el que el ruido de los barcos llegue a distancias un 70 por ciento mayores.
Según Simmonds, director científico de la Sociedad para la conservación del delfín y la ballena, “ahora nos enfrentamos a evidencias relevantes de que la combustión de combustible fósil y la emisión de CO2 pueda suponer una nueva e incluso mayor amenaza, a no ser que se tomen medidas para recortar las emisiones en los próximos años y décadas”.
Existen pruebas de que los casos de ballenas varadas en playas de todo el mundo están cada vez más relacionados con la contaminación acústica. Muchos de estos mamíferos presentan daños en los tejidos similares a las de los buceadores que sufren el llamado “mal del buceo” o enfermedad por descompresión inadecuada, que se produce al salir a la superficie demasiado rápido. Los expertos sugieren que estos animales suelen asustarse por los sonidos de sónares o pruebas sísmicas y suben hacia la superficie más rápido de lo que son capaces de soportar.
Los niveles de ruido aumentan cada década, en algunos lugares duplicándose, y la situación de los mamíferos marinos se vuelve insostenible. Tanto ruido impide la comunicación entre dichos animales, pues algunos tipos de ballenas producen llamadas de baja frecuencia que pueden viajar miles de kilómetros, y se ven afectadas. Lo mismo pasa con la alimentación, ya que muchos de estos animales utilizan los ruidos para localizar a sus presas.
El ruido que generan los buques, los motores de hélices o las pistolas de aire utilizadas para en las exploraciones sísmicas de petróleo y gas producen una amplia gama de frecuencias, que interfieren con las utilizadas por los mamíferos marinos, dificultando su vida.
De acuerdo con un estudio impulsado por la IFAW (International Fund for Animal Welfare), la distancia máxima a la que las ballenas azules pueden comunicarse se ha reducido un 90% como resultado de los elevados niveles de ruido.
La presión realizada por muchos grupos de conservación ha permitido que en Estados Unidos se haya limitado el uso del sonar, o que algunas empresas petrolíferas dejasen de utilizar pistolas de aire en la exploraciones. Pero la Ifaw sostiene que no son suficientes medidas, pues creen que ambas acciones deberían estar prohibidas totalmente.
Los principales obstáculos que se encuentran para la regulación y protección de los mamíferos marinos es que la mayor parte del ruido es producido por la navegación comercial o la extracción de materias primas, ambas actividades básicas en el mundo moderno y que se producen en alta mar, en zonas que en su mayoría no están reguladas.
Una contaminación que no se ve y con la que no se cuenta.

1 comentario:

  1. El hombre avanza más rápidamente en la destrucción, que en poner acciones en pro del cambio global.

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